Un peruano en el MDS: el choque de las culturas

Remigio HUAMAN QUISPE (D0360-PER)

Marathon des Sables

Remigio HUAMAN QUISPE sorprende un poco en el campamento del 32o MARATHON DES SABLES. Con su gorra en alpaca típica de la región de Huancavelica, en Perú, allí donde reside, y su material más bien minimalista en relación a los otros competidores – no posee polainas por ejemplo – uno se pregunta sí sabía exactamente lo que le esperaba viniendo aquí. Y sin embargo, Remigio tenía ambición – "Yo pienso que puedo ganar, con los entrenamientos que hago en altura, la alimentación, sé gestionar bien el sueño y el cansancio," nos decía algunos días antes de la salida.

 

Sólo que Remigio no sabía gran cosa del MDS. Es la primera vez que sale de su país, una oportunidad increíble para él. En realidad, todo comenzó cuando se dio cuenta de que la carrera pedestre podía mejorar su día a día gracias a los premios de las carreras. Se puso pues a participar en pruebas locales, y efectivamente a ganarlas, lo que le ha permitido su familia ir más desahogada. Igualmente ha terminado segundo en 2014 y tercero en 2015 de la carrera "Wings for Life", esta prueba que se corre simultáneamente en el mundo entero, y en la que los corredores son eliminados progresivamente en el transcurso de la misma por un coche de seguimiento. Estos dos éxitos le han permitido hacerse destacar y aterrizar finalmente en el MDS. Una oportunidad absolutamente increíble: "Para mí es muy importante, y también para mi familia."

 

Con su cara muy marcada, sus palabras más bien escasas pero siempre significativas, explica su vida en Perú: los campos, los animales, la familia, y el entrenamiento, a 3700m de altura… Sus ancestros siempre han vivido en la región, y tradicionalmente se ha puesto a cultivar la tierra dejada en herencia. Con su mujer, sus tres hijos y su madre – su padre falleció en febrero, lo que le motiva todavía más – viven una vida sencilla, frugal, marcada por el trabajo… y los entrenamientos: "Me levanto muy temprano por la mañana, hago 2 ó 3 horas de entrenamiento, y después trabajo en el campo. Por la tarde es más o menos lo mismo." Con este ritmo, Remigio acumula 180km por semana, con un desnivel importante.

 

Pero montañas en el MDS no hay tantas - los djebels parecen colinas para él. Entonces está un poco en retraso en relación a su objetivo inicial: 13o, 9o y 6o en las tres primeras etapas, lo que no está tan mal en términos absolutos. Pensaba aprender mucho en contacto con los mejores, pero desafortunadamente la comunicación es difícil, sólo habla quechua y español. Consigue de todos modos comunicar con los competidores hispánicos, que le apoyan y le animan. Pero para él todo es realmente nuevo aquí: "Hay tanta gente… No estoy acostumbrado. Y todo el mundo está súper equipado. Y el desierto… En mis tierras salgo a correr, no cojo nada, la tierra me da todo. Aquí, sin tu mochila, no puedes salir."

 

En cuanto a la alimentación, aquí también Remigio sorprende: ni geles, ni barras de cereales, ni bebida de recuperación. No: antes de salir, Remigio ha preparado una harina a partir de todos los productos que cultiva - maíz, trigo, cebada, quínoa, judías, habas – y es todo lo que come. Los nuevos amigos le han propuesto barras, pero no ha apreciado su textura, su sabor.

 

Este sueño que está viviendo, espera prolongarlo para que sus seres queridos puedan beneficiarse de él. Ya sabe que irá a la Transvulcania (13 de mayo) y al HALF MARATHON DES SABLES FUERTEVENTURA (25-30 de septiembre). Le gustaría volver aquí, a Marruecos, el próximo año, con ya algunas pistas de mejora para, esta vez, pensar en la victoria: "Tengo que reducir el peso de mi bolsa, y también perder 5 ó 6 kg. También voy a ir a Ica (en Perú) y entrenarme en el desierto para adaptarme al terreno."

 

Una última anécdota para captar bien la diferencia entre Remigio y sus compañeros de pelotón: a sus 34 años, es la primera vez que veía a un médico para facilitar a la organización del MDS el electrocardiograma obligatorio… ¿Y usted, cuántas veces ha consultado un médico?